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domingo, 26 de junio de 2011

DOMINIUS WINERY

DOMINIUS WINERY

ARQUITECTO: Herzog y de Meuron
LUGAR: EEUU, Califoria, Napa
FECHA: 1998


Este singular edificio destinado a la conservación de toneles y barricas, destaca por su cerramiento exterior y como las bodegas se confunden con su entorno. Gracias a los materiales elegidos para su construcción, Dominus, en el valle de Napa en California, es sin duda una de las bodegas más modernas de la actualidad.

El proyecto se basó desde el principio en una idea, que la construcción tuviese el mínimo impacto ambiental en el área circundante. Por ello se escogieron los materiales presentes en la zona, basalto verde oscuro y negro, además del hierro y el cristal, que iban a formar la estructura.


A lo lejos, el edificio, formado por una única pastilla, parece emerger de la tierra, como un muro detrás de los viñedos.


Desde el punto de vista tipológico se trata de una bodega para la conservación de toneles y barricas, con, además, una sección dedicada a oficinas. La intención del proyecto es doble.

Por una parte, en lugar de reducir el impacto visual provocado por las dimensiones del edificio (100 m de largo, 25 m de profundidad y 9 m de altura), los arquitectos suizos han elegido acentuar la desproporción y confiar el exterior a la estereometría de un volumen único y compacto.

Por otra, inventan una solución estéticamente nueva pero funcionalmente correcta en el uso de los materiales.

Al exterior el corte tornasolado del basalto, que difumina del negro al verde, atenúa sensiblemente el impacto ambiental que un objeto arquitectónico de este tipo corría el riesgo de causar. El edificio se confunde de este modo con el paisaje, del que se convierte, simplemente, en una línea horizontal más, apenas un poco más definida y precisa que las formadas por las hileras de viñedos. En el interior, la posibilidad de variar la cantidad de piedras dentro de cada una de las cajas permite hacer diferencias en el espesor de las paredes. Esto añade a la característica moderación de temperaturas, propia de los edificios antiguos, la de la ventilación y la iluminación natural, aunque, al contrario que se hace con los sillares antiguos, las piedras más grandes están encima, y las más pequeñas debajo.


La luz flota a través de los bloques, crea texturas impredecibles, que cambian según las diferentes condiciones externas y las formas de la piedra. El efecto, absolutamente inaudito, es el de un encantador parasol, duplicado por el cristal en la zona de oficinas. En contraste, los "cortes" operados en la mole compacta de la construcción, correspondientes a los accesos para automóviles, permiten conectarse de nuevo con el sereno paisaje de colinas que se encuentra a sus espaldas.


La piel del edificio está constituida por cajas modulares de red metálica que contienen bloques de piedra local de formas y tamaños diferentes -una técnica usada habitualmente en ingeniería fluvial- contenidas y fijadas en el interior de una estructura metálica también modular.































































domingo, 27 de marzo de 2011

PALACIO DEL CENTENARIO

PALACIO DEL CENTENARIO DE NARA
ARQUITECTO: Arata Isozaki
LUGAR: Japón, Nara
FECHA: 1998

En el interior de la ciudad se erguían grandes templos, la mayor parte de los cuales fueron destruidos por diversos incendios.

El edificio, concebido a modo de contenedor, recupera la simplicidad formal y la escala de los grandes templos de hace 1.200 años.

La distribución interior de la construcción, con un total de 22682 m2 y dotada de una estructura de hormigón armado y paneles de hormigón prefabricado, se articula alrededor de las dos salas principales.

El skyline de la ciudad queda definido por los tejados de los templos que, como los de las casas de alrededor, están completamente cubiertos de tejas de color gris oscuro. También los muros exteriores del nuevo edificio están revestidos de tejas que tienen el mismo color que las de los tejados antiguos.

Las dimensiones del edificio han sido definidas en relación a las de la gran sala de Buddha del templo Todai-ji.

La mayor de las salas, con capacidad para 1800 personas y carácter multifuncional mediante un mecanismo absolutamente futurista, está concebida como sala de convenciones. En cuanto a la segunda sala, se trata de una caja de cristal transparente, con un aforo de 500 personas, y está pensada para albergar acontecimientos musicales.

Para facilitar la difusión del sonido, el techo es ligeramente curvo y presenta una superficie tratada como una red con nichos para la iluminación y la absorción del sonido. El espacio situado entre la caja de cristal y la concha externa alberga un recibidor y un bar, desde el que es posible ver el panorama de todo el espacio iluminado con luz natural.

El método constructivo ha permitido colocar la cubierta de un gran espacio sin tener que construir un andamiaje interior. Con dicho sistema las losas de cemento que caracterizan la cubierta han sido realizadas en el suelo y después alzadas, alcanzando en total un peso de 4.600 toneladas.