domingo, 8 de agosto de 2010

MERCADO SANTA CATERINA

ARQUITECTO: Enric Miralles, Benedetta Tagliabue
LUGAR: España, Barcelona
FECHA: 2005

Esta reconstrucción del antiguo mercado conserva únicamente la fachada y las puertas de entrada.

La cubierta se transforma en la fachada más importante del edificio, con el inconveniente de que solamente es visible desde la altura y, por ahora, no está prevista la posibilidad de que exista un mirador que permita contemplarla.

La estructura del mercado de Santa Caterina está formada por un conjunto de bóvedas de madera irregulares, unas biarticuladas otras triarticuladas, que se apoyan en vigas de acero de sección y directriz variable sustentadas, a su vez, en vigas y pilares de hormigón. Un conjunto de tres grandes arcos de 42 metros de luz sujetan centralmente las vigas de acero.

Enric Miralles murió antes de finalizar la construcción de la obra.








































































































domingo, 1 de agosto de 2010

IGLESIA DE LA LUZ

ARQUITECTO: Tadao Ando
LUGAR: Japón, Osaka
FECHA: 1989

La iglesia de Luz es un edificio donde se conjuga la energía de un espacio simbólico con la luz, fundiendolos en uno solo.

El conjunto está compuesto por dos volúmenes, la iglesia y una capilla secundaria), dispuestos en ángulo, adaptándose a la trama urbana del entorno.

Ambos edificios son bloques rectangulares de hormigón. El principal, la iglesia, es en una caja de 6x6x18 metros atravesada por un muro en un ángulo de 15°, que dinamiza el espacio. Esta pared diagonal contiene la puerta de acceso acristalada que se desliza horizontalmente.

Todo el diseño del interior es sobrio para resaltar el muro del fondo con la abertura vertical y horizontal que forman la cruz que inunda de luz el espacio. Dichas aberturas fueron diseñadas para que ingresase no sólo la luz sino también el aire exterior, pero posteriormente fueron cerradas debido a las inclemencias climáticas.

Algunos de los muros no alcanzan el techo lo que permite la entrada de luz creando la impresión de un techo flotante.

El edificio, construído en hormigón armado, ha abandonado todo ornamento para revestirse de la espiritualidad que confiere la luz, haciendo así más intenso su carácter religioso.